YO SOY DE DONDE HAY UN RÍO.

Una ciudad cubana fundada por canarios:

 San Antonio de los Baños

Personajes y Personalidades de San Antonio de los Baños..La Villa del Humor

 

 

 

I

Hay un pueblo, Jesús Orta, 
que está esperando por ti,

quiere oír a Naborí

y lo demás no le importa.

La tarea será corta

dadas nuestras condiciones,

pero concurren razones

históricas, para el hecho

que en cada cubano pecho

haya un volcán de emociones.

 

II

Hay una viva ansiedad

por escuchar al sinsonte

que dejó en la faz del monte

trinos de inmortalidad.

Raya la curiosidad

que Naborí venga y cante,

porque el inmenso gigante

de la décima es el hombre

que basta decir su nombre

y está dicho en consonante.

 

III

Yo soy un pan cotidiano,

y nunca sorprenderán

esas cosas cuando están

al alcance de la mano.

Mi verso se ha puesto anciano

de tanta repetición,

y dada esa profusión

ocasiona mi presencia

un poco de indiferencia

un poco de aburrición.

 

IV

Hoy nos ocupa una fecha

de arraigados sentimientos

para que los pensamientos

tengan una acción derecha.

Estamos en una estrecha

comunión con la verdad,

porque la paternidad

al menos yo, desde niño,

la entiendo amor y cariño

como la maternidad.

 

V

Amor paterno, profundo

y sublime sentimiento,

humano acontecimiento

de por qué venir al mundo.

No es genitivo y fecundo

pero es parte genital,

yo hablo de amor paternal

como hablo de amor de madre,

porque mi padre fue un padre

intachable, excepcional.

 

VI

Mi padre fue un campesino

que junto a la tierra supo

por qué la muerte de Pupo

y pensó como Sabino.

No se resignó al destino

de ser esclavo y ser paria,

energía extraordinaria

para no estar en cadenas

porque le corrió en las venas

sangre revolucionaria.

 

VII

Mi padre fue la nobleza

personificada en él,

con tanta tierra en la piel

como en el alma pureza.

Ocultaba su tristeza

para no hacernos sufrir,

y cuando lo vi morir

lo vi como si quisiera

hablarme de la bandera

y no lo pudo decir.

 

VIII

Me hablas de Carlos Manuel

padre de la patria, padre

que vio en su tierra la madre

más sagrada para él.

Que duro el instante aquél

de una prueba familiar,

y en un gesto singular

exclamó alzando las manos;

"todos los hijos cubanos

tienen el nombre de Oscar".

 

IX

Padre malo y padre bueno

no existe, el malo no es padre,

como no es madre la madre

que odia el fruto de su seno.

Yo hablo de ese padre pleno

amor de cabello a pie,

así fue mi padre y fue

tan profunda su bondad

que me partí a la mitad

la tarde que lo enterré.

 

X

Y por qué no hablar de mí

que para mis hijos vivo

con todo lo positivo

que a mi padre le aprendí.

Junto a mis padres viví

entre humanos regocijos,

y esos amores prolijos,

y esa infinita bondad

con igual profundidad

se los devuelvo a mis hijos.

 

XI

En tu caso, Naborí,

urge hablar con más cuidado,

porque se ha multiplicado

la vida de padre en ti.

Padre de tus hijos, si,

en toda su acción humana,

pero la luz "Naboriana"

como un sol maravilloso

lo ha hecho el padre generoso

de la décima cubana.

 

XII

A mi no me duelen prendas

cuando digo esta verdad,

y ante tu paternidad

pongo todas mis ofrendas.

Es preciso que lo entiendas

salvando tu sencillez,

porque la décima es

orgullo de los cubanos

por el logro de tus manos

y el camino de tus pies.

XIII
Cuando se me congratula
me olvido de mi salud
y sangre de gratitud
a torrentes me coagula.
Cuando a un viejo se estimula
se le estira el entrecejo,
y viéndome en ese espejo
que me prolonga la vida
esta tarde se me olvida
la tristeza de estar viejo.

XIV
Mi padre jamás firmó
un papel ni una escritura,
su palabra era tan pura
que con ella le bastó.
Cuando una palabra dio
no fue un letrero en el río.
y yo, en cualquier desafío
que me dicte la conciencia
no puedo manchar la herencia
que me dejó el padre mío.

XV
Lo sé Lázaro, lo sé,
que los pulmones me fallan
y otros órganos batallan
al influjo de mi fe.
Pero me acuerdo del Che
que no desmayó un segundo....
el imperio furibundo
lo creyó un loco, un fantasma,
y era un prófugo del asma
curando el Asma del mundo.

XVI
Bolívar no fue tampoco
un "Hércules" repetido,
y supieron su estampido
las aguas del Orinoco.
Su caballo como un loco
lo salvó de sus atascos
porque a través de sus cascos
los campos se estremecieron
y en las montañas salieron
centellas de los peñascos.

XVII
Yo no soy un hombre puro
pero tengo mi respeto
por todo lo que prometo
y por cumplirlo me apuro.
No me arrodillo ni juro
porque esa fe no me toca,
pero primero una roca
se parte en dos, que yo abrir
mi boca para mentir
y echarle fango a la boca.

XVIII
Si por el esfuerzo este
la garganta me peligra
como ser fiel no denigra
no importa lo que me cueste.
Basta que el hombre se arreste
para imponer su presencia,
y cuando la inconsecuencia
me haga la vida imposible
me sanciona el invendible
tribunal de la conciencia.

XIX
Me falta el aire y no es asma
es un motivo cardiaco
de donde me busco y saco
décimas como un fantasma.
Yo sé lo que te entusiasma
la décima campesina,
por ello en mi copa fina
te llenaré de sabores,
mientras me queden licores
que ofrecerte en la cantina.

XX
Faltan algunos minutos
para darle cumplimiento
a un cubano sentimiento
que da sus mejores frutos.
Los términos absolutos
no premian un interés,
por lo que podemos pues
culminar estos instantes,
con unos minutos antes
que unos minutos después.

XXI
Hay en este esfuerzo mío
un principio consecuente
y no es caprichosamente
echar hojas al vacío.
Bauta es agua de mi río,
parte de mi patrimonio,
con Bauta y con San Antonio
la décima me casó
y un juez del pueblo firmó
al acta de matrimonio.

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