YO SOY DE DONDE HAY UN RÍO.

Una ciudad cubana fundada por canarios:

 San Antonio de los Baños

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Temas Autobiográficos
Canto a mi niñez

Vengo de un niño sin reyes
porque los reyes aquellos
galopaban en camellos
que no iban a los bateyes.
La riqueza tenía leyes
para aislar a los bohíos
y los pobres padres míos
aumentaban su pobreza
descubriendo la tristeza
de mis zapatos vacíos.

 

No pasé de tercer grado
y a partir de aquél instante
viví bajo un sol quemante
tras las rejas de un arado.
Cuantas noches, agobiado
y triste me desvelé
y solo sobre el quinqué
con su luz amarillenta,
de mi, repaso a la cuenta
y el librito que compré.

 

El quinqué semiapagado

me alumbró noches enteras

y luego por mis ojeras

corría un tizne sudado.

Así dejé devorado

el "librito" que compré

y todavía no sé

el lugar donde reposa

la última mariposa

que se quemó en el quinqué.

 

Pero no me resigné

a callarme y ser un paria,

mi grito "REFORMA AGRARIA"

un canto guajiro fue.

Muy joven me rebelé

casi un niño, yo diría,

porque la pobreza mía

que fue una enorme pobreza,

a principio fue tristeza

y luego una rebeldía.

 

Con quince años solamente

organicé al campesino

y conmigo otro vecino

limpio, puro y de ancha frente

fue creciendo el contingente

con marcada proporción

y frente a la oposición

de un ejército violento

se convirtió el movimiento

en una Federación.

 

En medio de todo aquello

que en la sangre me latía,

me llegó la poesía

como en un mensaje bello.

En mi décima un destello

de inconformidades hubo

como que al lado estuvo

de obreros y campesinos

descargando en los caminos

todas las fuerzas que tuvo.

 

Por las cuerdas de un laúd

sangró más de un verso mío,

cuando el guano del bohío

refrescó mi juventud.

Ya no siento la inquietud

de aquella juventud mía

porque ya la poesía

no me lleva hacia el arroyo

a beber Champán criollo

en copas de canturía.

 

El laúd trasnochador

me hizo un noctámbulo errante

y me llevó en consonante

a la casa del amor.

Nunca me ganó el licor

ni me sedujo el dinero,

y sí me captó el acero

de las primas de un laúd

con toda la magnitud

de mi mejor compañero.

 

Muchas veces el camino

lo anduvo conmigo a pie,

con todas las cuerdas fue

y luego sin cuerdas vino.

Mis años de peregrino

los viví todos con él

¡Y que inmenso el día aquél

que mi corazón recuerda:

le puse un cordel por cuerda

y sonó con el cordel!.

 

Todo estaba muy ligado

a mi lucha proletaria

pues junto a mi sangre agraria

estaba el proletariado

el "Guateque" improvisado

para dos cosas servía

la guajira  que venía

con el "CHA Y LA BUFANDA"

y luego la propaganda

política que se hacía.

 

 

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