YO SOY DE DONDE HAY UN RÍO.

Una ciudad cubana fundada por canarios:

 San Antonio de los Baños

Personajes y Personalidades de San Antonio de los Baños..La Villa del Humor

Temas autobiográficos
Recuerdos

 

   La campana de mi voz

si eso se llama campana,

sonó la última mañana

y luego se partió en dos.

El eco me dijo adiós

desde una barranca bruna,

y cuentan. -vaya fortuna-

de la de la voz que perdí,

que la escuchan por ahí

tuteándose con la luna.

 

   Parte de mis atributos

naturales se han perdido

y no digamos que han sido

en términos absolutos.

Yo a veces tengo minutos

que me muevo hasta los hombros,

y como llenos de asombros

y escepticismos también

los incrédulos me ven

saliendo de los escombros.

 

   Yo tuve un tiempo brillante

y en esos días distintos

más allá de mis instintos

iba la mano triunfante.

De ese luminoso instante

quedáronme justas huellas,

y parece que tras ellas

algo de mi vida existe

para no tener un triste

divorcio con las estrellas.

 

   Autoanálisis profundo

el que hago de mi existencia

y ese estado de conciencia

no lo tiene todo el mundo.

No es el odio furibundo

a la humana sociedad,

es la firme realidad

de quién no está sobre alfombras,

porque hay quién vive entre sombras

y no ve la oscuridad.

 

   Sé por mi justo abolengo

los actos que me sentencian,

y como se diferencian

lo que tuve y lo que tengo.

De las épocas que vengo

fueron épocas felices,

y para que las raíces

de esos días no se enfermen

cuando los recuerdos duermen

me tapo las cicatrices.

 

   Por aquello de ser algo

le doy besos a la vida,

y en la hondura de la herida

se refleja lo que valgo.

Salgo, y no sé por qué salgo,

pero mis fuerzas promuevo,

y a medida que me atrevo

se me va ensanchando el mundo

y desde lo más profundo

de los abismos me elevo.

 

   Yo monté sobre corceles

que iban a carrera loca

burlándose de la boca

abierta de los lebreles.

Me dieron los cascabeles

la alegría de sonar,

y ya, cuando no hay lugar

para juguetes ni empeños

si en recordar quedan sueños

voy a ponerme a soñar.

 

   Yo soñé cuando mi noche

era más corta que ahora,

y el aviso de la aurora

parecíame un reproche.

Soñé cuando en un derroche

de ilusiones se movía,

cuando todo me cabía

en la estrechez del pañuelo,

y un poco de tierra y cielo

el mundo me parecía.

 

   Soñé cuando en el tamaño

de mi sueño abrasador

tenía más cuerpo el amor

que los desvelos de un año.

Soñé cuando el desengaño

terrible no se gestaba,

porque soñaba y soñaba...

y como si fuera poco

lo del sueño, como un loco

soñando me despertaba.

 

   Soñé cuando los antojos

me ponían a soñar

y no sabían llorar

las retinas de mis ojos.

Cuando entre claveles rojos

y geranios caminé,

pero perdida la fe

y abrazado a mi recuerdo

ahora sueño y no me acuerdo

con las cosas que soñé.

 

   A mis años, y con mil

enfermedades encima

no es fácil darle a la rima

un encanto juvenil.

Pero a más dura y hostil

la vida, un mayor empuje,

porque de "Yaya" y "Ocuje"

tienen que ser los horcones

cuando en tiempo de ciclones

la fuerza del viento ruge.

 

   Un dolor arrodillado

es dolor quinientas veces,

y frente a las esquiveces

mi fuerza ha multiplicado.

Yo nunca me he resignado

a ser un hombre infeliz,

porque un ligero desliz

en la existencia del hombre

le deja en la piel y el nombre

una eterna cicatriz...

 

 

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