YO SOY DE DONDE HAY UN RÍO.

Una ciudad cubana fundada por canarios:

 San Antonio de los Baños

Personajes y Personalidades de San Antonio de los Baños..La Villa del Humor

Temas autobiográficos. 
Recuerdos II

Yo ya no estoy para un pronto

y a prisa desenvolverme,

ni es la edad para ponerme

a dar vueltas como un tonto.

Dificultades afronto

y ante esas dificultades

reviso mis facultades

que no resisten más podas;

o hago dejación de todas

mis responsabilidades.

 

Yo tuve, lo has dicho bien,

y por lo de haber tenido

en un lugar escondido

hay manchas que no se ven.

Me compadezco de quien

luego de mucho vivir,

se resiste a permitir

que pasó su primavera,

y habla como si creyera

que nunca se va a morir.

 

Yo he sufrido como a todo

humano sufrir le toca,

con el suspiro en la boca

y la frente sobre el codo.

El tiempo es el mejor yodo

para curar las heridas,

y las personas sumidas

por intimidades huecas,

son un montón de hojas secas

por el viento sacudidas.

 

La vida me da derecho

a romper vías estrechas

cuanto más largas las flechas

que me atraviesan el pecho.

Me regocija el bien hecho

porque estoy bien compensado,

allá los que se han manchado

las manos para después

llevar junto a su vejez

el dolor de su pecado.

 

Mi pobreza es mi riqueza

porque sin lujo ni rango,

no he conocido más fango

que el fango de la pobreza.

El signo de la pureza

me ha servido de sostén,

y tú y yo, sabemos quién

hace alardes de su astucia,

anda con la ropa sucia

y el alma sucia también.

 

Yo a la vida me le asomo

por todos los vericuetos,

y el agua de sus secretos

buche a buche me la tomo.

A veces, me digo, ¿cómo

es posible mi actitud,

y es que a falta de salud

se imponen mis convicciones,

y me pongo transfusiones

de vida y de juventud.

 

Porque soy un hombre enfermo

de mis esfuerzos no abuso,

y no le doy un mal uso

a las horas que no duermo.

En mis facultades mermo,

y como todo lo sé

en los hombres de la fe

cruzo río y subo loma

en busca de la paloma

juvenil que se me fue.

 

Yo viví la canturía

como nadie, cuando en una

convivencia con la luna

a veces me amanecía.

Yo era joven, no sabía

porque hasta el sol nos halaga,

pero si todo se paga,

en un vespertino alarde,

como me tragué la tarde

ahora la tarde me traga.

 

Yo sé que me queda un tramo

que no es largo a recorrer,

y las cosas que hice ayer

responden a otro reclamo.

No hablo de siervo ni de amo,

cito una inmensa verdad,

porque hay hombres de mi edad

que no hay como persuadirles

y se empeñan en abrirles

huecos a la realidad.

 

Cuando el cansancio me agota

va saliendo el curso mío

como el lento goterío

sale de una fuente rota.

Va perdiendo cada nota

su natural tesitura,

así es la vida de dura

y lo que su fin nos trae

cuando al árbol se le cae

la última fruta madura.

 

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