YO SOY DE DONDE HAY UN RÍO.

Una ciudad cubana fundada por canarios:

 San Antonio de los Baños

 

 

 

Personajes y Personalidades de San Antonio de los Baños..La Villa del Humor

Reflexiones en Güines


Déjame decirte Güines
gracias, mil gracias por tanto
acogimiento en el canto
de mis viejos tomeguines.
Tu y yo somos tan afines
que bien nos une un guateque,
y cabe la ley del trueque
entre tu río y mi río,
el Ariguanabo mío
y tu limpio Mayabeque

No termina en una playa
el río que tras andar
llega a los brazos del mar
y ni en ellos se desmaya.
En Mayabeque batalla
como en una decisión
pero yo se de un ciclón
que secó playa y retiro
cuando el último suspiro
de Francisco Riverón.

Cuanto me anima saber
que el corazón de un poeta
no se hunde en la tierra prieta
para desaparecer.
Yo sé que voy a caer,
que adentro la muerte llevo,
pero soy un hombre nuevo
y si se quiere conforme
cuando analizo la enorme
calidad de mi relevo.

Ojalá tu sangre fuerte
coagule bien con la mía
porque ello me llevaría
a tutearme con la muerte.
No todos tienen la suerte
de pasar por esa prueba,
y cuando nada me mueva
a dialogar con la luna,
lo haré cuando me haga una
transfusión de sangre nueva.

Ningún contagio moral
me intervino y quedó impune,
quizás porque soy inmune
a ese virus personal.
Pero el caso no es igual
en otras capacidades,
mis primeras facultades
van perdiendo sus tamaños
bajo el ciclón de los años
y de las enfermedades.

La vida se me enfermó
y yo no enfermé la vida,
desde la primera herida
que en el alma se me abrió.
La huella que me dejó
mató mis días felices
y tapo mis cicatrices
por razón de mi trabajo,
pero sigue andando abajo
el cáncer de las raíces.

Esos que escupen el gajo
olvidando gajo y flor
no saben, tamaño error,
quién a la vida los trajo.
Los que no quieren que abajo
un humilde los dirija,
los que por una sortija
cambian razón y linaje
le prenden fuego al ramaje
del árbol que los cobija.

Tu me alumbras el camino,
y al amparo de tu luz
me pesa menos la cruz
y hasta feliz me imagino.
De mi eterno torbellino
por minutos me distancio,
pero por mi esfuerzo rancio
de bajar y de subir
me empiezan a sacudir
las ráfagas del cansancio.

El cariño me alfombró
desde que a Güines llegué,
y donde le puse el pie
sembrado se me quedó.
El alma se me mojó
con el agua de su río,
y en un buzón de rocío
que se hospeda en una flor
dejo una carta de amor
en el hasta luego mío

Angelito Valiente

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